Para meditar los misterios gozosos del Rosario

La alegría de Dios viene a nuestro encuentro, la Buena Noticia despierta el corazón.
Cuando el ángel pronuncia tu nombre,
María responde con fe: “Que se cumpla en mí tu palabra”, y el cielo comienza a nacer.
Enséñame a decir que sí, a confiar aunque no pueda ver.
Con Jesús escondido en tu vientre, sales de prisa a servir;
llevas consuelo a Isabel, y la vida se pone a latir.
Hazme mensajero del bien, con manos dispuestas a compartir.
Sí, Señor, aquí estoy, abre mi vida a tu voz.
Quiero confiar, quiero servir, llevar tu alegría hasta el fin.
La Palabra se hizo carne, y habitó entre nosotros, Dios.
En tus misterios de gozo descubro tu amor.
En Belén, en un pobre pesebre, recibimos al Niño Jesús;
Dios pequeño, cercano y sencillo, que a los humildes regala su luz.
Haz de mi casa un lugar para acoger tu paz y tu cruz.
Con José presentas al Hijo, lo mejor que la vida les dio;
entre brazos de ancianos y ofrendas, se levanta la alabanza a Dios.
Enséñame a darte, Señor, lo mejor de mi corazón.
Sí, Señor, aquí estoy, abre mi vida a tu voz.
Quiero confiar, quiero servir, llevar tu alegría hasta el fin.
La Palabra se hizo carne, y habitó entre nosotros, Dios.
En tus misterios de gozo descubro tu amor.
Si te pierdo entre tantos caminos, te buscaré con perseverancia;
en el templo, en tu Palabra, en el rostro que pide esperanza.
Cada día salgo a encontrarte, Dios presente en mi jornada.
Sí, Señor, aquí estoy, con María te digo que sí.
Quiero confiar, quiero servir, ser Buena Noticia al vivir.
La Palabra se hizo carne, y habitó entre nosotros, Dios.
En los cinco misterios gozosos descubro tu amor.
Anunciación, Visitación, Nacimiento y Presentación;
y al encontrarte cada día, crece en nosotros la Alegría de Dios.
Canción: La Alegría de Dios.- Letra Ina OP
