
Llamados a ser Luz y sal.
A vivir en la Verdad, a la luz del Evangelio, con sabor a eternidad.
Llamados a saborear la Palabra del Señor.
A llenarnos de la Luz para poder alumbrar.
A saborear aquí el cielo, para dar sabor al mundo.
Llamados a ser Luz y sal.
Nunca se esconda la fe,
nunca se apague el amor.
Que alumbren las buenas obras, porque reflejan a Dios.
Que tenga sabor a Cristo todo lo que prediquemos.
Somos luz y sal del mundo.
Vamos seguros, confiados porque Dios hace la obra,
somos sus colaboradores.
De la mano de María, El Rosario es sal que conserva la fe,
y luz que la hace crecer.
La Luz es el mismo Cristo contemplado en el Rosario.
Alumbran tus buenas obras, porque reflejan a Dios.
Llamados a ser Luz y sal.
Nunca se esconda la fe,
nunca se apague el amor.
Que alumbren las buenas obras, porque reflejan a Dios.
Que tenga sabor a Cristo todo lo que prediquemos.
Somos luz y sal del mundo.
¿Cuánta Luz y cuánta Sal puedes ponerle tú al mundo?
La medida es el amor, somos luz y sal del mundo.
Llamados a ser Luz y sal.
Nunca se apague el amor.
Que alumbren las buenas obras, porque reflejan a Dios.
Que tenga sabor a Cristo todo lo que prediquemos.
Somos luz y sal del mundo.
Canción: Luz y Sal. – Ina OP @predicomics
