¡Dios te felicita, eres Bienaventurado!

¡Cada vez que rezas el Rosario con devoción vives las Bienaventuranzas!

Bienaventurados los que AMAN. Dichosos los que rezan el rosario con María por amor a Dios y al prójimo. ¡Cada vez que rezas el Rosario con devoción vives las Bienaventuranzas!

Bienaventurados los que rezan el Rosario, con humildad, misericordia y paz, los que contemplan los misterios de la Vida, Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús y ponen en práctica las bienaventuranzas. “Estén alegres y contentos porque la recompensa será grande en los cielos”.

El Rosario ayuda a integrar el mensaje de las bienaventuranzas en la vida diaria, pidiendo fuerza a través de la intercesión de la Virgen María para ser fieles a estas enseñanzas.

Las bienaventuranzas están en cada Misterio del rosario, en cada oración, en cada acto de amor por la paz y la justicia; están en el sufrimiento ofrecido, y en el gozo de encontrarnos con Dios. Las Bienaventuranzas se viven en la alegría de experimentar la misericordia, felices como hijos de Dios de la mano de la Virgen María.

¡Reza el Rosario, eres Bienaventurado: caminas por la ruta de la felicidad!

Bienaventurados los Pobres de espíritu: Quienes desapegan su corazón de los bienes materiales y ponen su confianza en Dios y agarrados al rosario se fían y hacen la voluntad de Dios como María. De ellos es el Reino de los cielos.

Bienaventurados los que Lloran: Los que se arrepienten y encuentran consuelo en Dios y meditando los misterios dolorosos unen su dolor al de Cristo, y ofrecen su sacrificio por su dolorosa Pasión. Ellos serán consolados.

Bienaventurados los Mansos: Los que evitan la violencia, buscando la paz con humildad, serenando el alma con cada oración, aprendiendo a mirar y servir con la dulzura de María. Ellos heredarán la tierra.

Bienaventurados los que tienen Hambre y sed de justicia: tienen un deseo ardiente de santidad y justicia divina. En los Misterios Dolorosos contemplan la injusticia cometida con Cristo y oran y trabajan por un mundo donde reine la justicia. Ellos quedarán saciados.

Bienaventurados los Misericordiosos: Los que perdonan y muestran compasión. En los Misterios Luminosos encuentran a Jesús de las bienaventuranzas y la misericordia. Ellos alcanzarán Misericordia.

Bienaventurados los Limpios de corazón: Los que actúan con sinceridad y sin doblez. En los misterios Gloriosos contemplan la recompensa eterna para los bienaventurados. Ellos verán a Dios.

Bienaventurados los que Trabajan por la Paz, los que trabajan por un mundo más humano.  En los Misterios Gozosos encuentran al Niño de Belén, Alegría y Paz verdadera en la humildad de la Encarnación y Nacimiento. Ellos se llamarán hijos de Dios.

Bienaventurados los perseguidos por la justicia: Los que sufren por ser fieles a Jesús. Los que resisten con fe y esperanza firme. De ellos es el Reino de los cielos.

Jesús llama bienaventurados, o dichosos y felices a los que, siendo pobres en su corazón, tienen a cambio la riqueza de Dios su Padre, felices los que lloran y sufren ahora, porque la gloria de los ángeles será su alegría en el cielo. Felices los hombres y mujeres de buen corazón, porque la medida de su bondad, la llenará hasta rebosar el amor eterno de la Trinidad Santísima. Felices los que trabajan por la justicia y la paz, porque su recompensa será el mismo Dios para toda la eternidad. Felices los limpios de corazón porque verán a Dios y su mirada amorosa lo llenará todo.

Ina OP

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