El detallito del Aceite…

32º Domingo Ordinario – A (Mt 25,1-13)

A veces nos ocupamos de todo y sólo nos falta un “detallito”, pero ese detallito es lo único indispensable para que todo funcione bien. Lo indispensable no puede dejarse para última hora porque ya no habrá tiempo de conseguirlo y nadie aunque quiera, podrá prestártelo porque es intransferible. Si nunca tuviste tiempo para Dios, porque lo dejaste en el último lugar de tus prioridades, serás una lámpara sin luz, y al final nadie podrá ponerse en tu lugar para que brilles.  Tu lámpara puede ser bellísima pero sin aceite no alumbra. 

Cada día invertimos el tiempo y la fuerza en muchas cosas importantes y urgentes, y los problemas cotidianos por resolver terminan atrapándonos. Con tantas preocupaciones es normal que se nos olvide algo, pero el detalle es que hay que saber distinguir entre lo que es importante y lo necesario. No se puede olvidar a Dios que es lo ÚNICO NECESARIO, y lo que quiere Dios es el AMOR, que es el aceite de las buenas obras, que brillan con luz propia y te permiten estar siempre listo para la fiesta del encuentro y el abrazo eterno.  

Ina O.P.

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