
( Mt 16,21-27)
El anuncio que hizo Jesús a sus apóstoles realmente no era apto para todo público y todavía hoy sigue siendo incomprensible y escandaloso para muchos, que no logran traducir el mensaje del Redentor, que debía padecer persecución, ser condenado a muerte de cruz y resucitar al tercer día. Pedro reaccionó impulsivamente como siempre, porque se quedó sólo en la parte de persecución y muerte y no llegó a escuchar en calma, para entender lo que dijo Jesús de que resucitaría al tercer día. El amor del Maestro, se expresa en un fuerte regaño, bien importante para hacernos reaccionar y escuchar y no perdernos nunca la parte fundamental del plan de Dios: La Resurrección.
Todo parece contradictorio, el que pierda su vida por Jesús, la encontrará, el que se deja atrapar por el mundo pierde la eternidad. La cruz se convierte en la mayor prueba de Amor, es necesario morir para resucitar. No presentaría Jesús este plan si no ofreciera un bien mayor que supera todas las expectativas imaginables. No tendría sentido el sacrificio si no tuviera una meta clara y superior; estudias para obtener conocimiento y graduarte en la carrera que eliges, recorres kilómetros para encontrarte con la persona amada, te levantas de madrugada para ir a trabajar y ganar para alimentar a tus hijos, siembras la tierra con la esperanza de cosechar frutos abundantes. Dios bendice el esfuerzo hecho por amor y lo santifica.
Dios piensa distinto que los hombres porque ve mucho más allá de la alegría pasajera de este mundo, Él quiere que nuestra felicidad nunca se acabe. Es tan grande lo que ofrece, que todo sacrificio vale la pena porque el premio es el encuentro con Dios en la eternidad y por eso los santos cargan con tanta alegría la cruz y le siguen hasta dar su vida, ofrecen todo con absoluta confianza, les parece poco el sufrimiento y se “convierten en ofrenda viva, santa, agradable a Dios”. Recordemos lo que decía Santa Rosa de Lima: “Aparte de la cruz, no hay otra escalera por la que podamos llegar al cielo”, “La gracia va acompañada de la cruz”.
Ina OP
