RESPONDE Y GANA

Jesús sigue preguntando hoy: ¿quién dice la gente que soy yo? y a veces pasa como en los concursos de conocimiento donde el participante de turno no sabe la respuesta pero elige una opción al azar a ver si la pega y gana el premio. Es impresionante la cantidad de gente que no conoce a Jesús porque nunca ha oído hablar de Él. A otros desgraciadamente les han presentado un Jesús falso, una mala caricatura de un dios que vino a condenar y decir que todo lo bueno es malo. Otros padecen de una ignorancia culpable, porque son bautizados que nunca se interesaron por cultivar se fe y desconocen por completo a Jesús y la Iglesia. Parece que en la actualidad Jesús sigue inquietando a muchos y algunos se enferman de odio con sólo escuchar su nombre o el de los cristianos. Se destruyen iglesias, se atenta contra lo sagrado, se quiere eliminar la cruz y el crucificado, porque resulta aterrador para los que trabajan por el mal. El diablo tiembla al solo nombre de Jesús, porque él si le conoce.

La pregunta personal requiere una respuesta sincera que asusta a algunos, porque si se responde desde el corazón hay un gran compromiso con la Verdad. Podemos responder repitiendo frases bellas que han dicho otros, o palabras dulzonas pretendiendo halagar a Dios. Lo mejor es dejarse inspirar por el Espíritu Santo para que Él hable por nosotros como hizo con Pedro, que decía disparates cuando actuaba desde su impulsividad, hasta que Dios salió en su ayuda y le hizo dar la gran respuesta y ganar la felicitación de Jesús. 

“Tú eres Pedro y sobre esta Piedra edificaré mi Iglesia” Una confesión de fe que conlleva una gran responsabilidad que Jesús le asigna. En un hombre débil y sus sucesores, puso la responsabilidad de su Iglesia, con la fuerza indestructible del Espíritu Santo. Una Iglesia para la salvación de todos los que aun sin saberlo buscan a Jesús.

La respuesta agrada a Dios cuando van de acuerdo las palabras y las obras. Nuestra respuesta es una confesión de fe que implica dar testimonio de Jesús y hablar de Dios a los que no lo conocen y hablar con Dios en la oración, para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo y la tierra y en los abismos. El premio sin duda es Dios mismo.

Ina O.P.

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