
Corpus Christi
Dios nos invita a saborear el cielo en la tierra. Nos prepara el Sagrado Banquete y Él
mismo es la comida. Jesús es El pan vivo bajado del cielo que se queda con nosotros,
encerrado en cada sagrario del mundo, esperando que lo recibamos para regalarnos la
vida eterna.
En cada Eucaristía la tierra se hace cielo, se renueva la memoria de la Pasión de Jesús –
muere, resucita y se queda para siempre – , pero Dios quiere hacer este Milagro con
nuestra ayuda y como siempre busca lo más humilde, no busca genios ni personajes
famosos, llama hombres comunes, con muchas limitaciones, los hace sus sacerdotes
que le prestan su voz y sus manos para consagrar, no busca productos exóticos ni
elaboraciones complicadas, sólo quiere que sencillamente le ofrezcamos un poco de
pan y vino, y el Espíritu Santo se encargará de transformarlo en Cuerpo y Sangre de
Cristo. Aunque nosotros seguiremos viendo el mismo pan y vino, seremos parte del
milagro que llena el alma de gracia y nos da un adelanto de cielo.
El Banquete espiritual merece que nos vistamos con nuestras mejores galas: el alma
limpia como patena para recibirlo, alumbrando con la luz de la fe, brillando con obras
de amor, dispuestos a dejarnos alimentar y transformar por Él, para salir como hizo
María desde el momento mismo de la encarnación, llevando al Señor en “procesión de
Corpus Christi” a un mundo que busca esperanza y fortaleza para seguir caminando, un
mundo que necesita alimentar el alma y saborear el verdadero alimento que no tiene
fecha de vencimiento, que alcanza para todos y nunca se acaba, Jesús pan de vida
eterna.
Ina o.p
