Prepara la verdadera Navidad

En Navidad los sonidos, colores, olores, sabores y abrazos son diferentes. Todo en Navidad es bello y hasta crece el amor, porque la Verdadera Navidad entra por los sentidos y toca los sentimientos más profundos, cuando se instala en el alma para recibir al Niño Jesús, que viene para hacernos mejores personas.

Dios mismo es el Regalo de Navidad que se abre aquí y se disfruta a plenitud en el cielo. Diariamente sin fallar, recibimos detalles de amor del mejor amigo secreto, regalos que vienen envueltos con papel y lazos especiales llamados “milagros de cada día”. Pasamos de la sorpresa y el asombro a la gratitud sin límites, cuando destapamos la caja de Regalo, y encontramos lo que realmente necesitamos: Dios con nosotros. Su compañía en los momentos difíciles, su sentido del humor para sacarnos de la tristeza, la forma insólita como resuelve nuestros dramas cotidianos y la genialidad de convertir hasta lo peor en algo bueno, y hasta nos da a su Madre la Virgencita que nos repite: “No temas, ¿No estoy yo aquí que soy tu Madre?” Cada regalo viene con una tarjeta que dice: CONFÍA EN MI, da lo mejor de ti mismo que yo resuelvo.

El Niño Jesús nace para todos, eso es lo que celebramos, vino para la salvación universal, por eso festejar la Navidad sin Dios es imposible. Todo lo bueno habla de Dios, Él está presente en cada acto de bondad, en la solidaridad, en la pausa por la paz, en el regalo que das con amor y en la reunión de la familia y los amigos; la semilla de su palabra está sembrada en cada corazón y cuando florece es un acto directo de su misericordia. Los regalos sin Amor son objetos desechables, los deseos vacíos, los sonidos son ruidos para no pensar y los trajes son patéticos disfraces que esconden la triste realidad. Sin Dios hecho Niño no hay Navidad, sin Dios no hay paz ni justicia, sin Él no hay fiesta que celebrar.

Aunque la primera Navidad sucedió en condiciones terribles y ni siquiera recibieron ni le dieron posada a la Sagrada Familia, ellos encontraron una cueva. Eran pobres, con hambre y frío, agotados y angustiados, viviendo en medio de conflictos sociales, políticos y de terrible injusticia, pero nació el Hijo de Dios y el cielo se vistió de estrellas y los ángeles cantaron y los humildes y sencillos fueron invitados a conocerlo y no faltó la leche y la miel. Los que estaban ocupados en las cosas del mundo, los amarrados a lo que no sirve para la vida eterna, los que no escucharon ni miraron más allá, se dejaron robar la primera Navidad.

Estamos invitados a vivir la Verdadera Navidad sin que nada ni nadie nos quite la esperanza, celebrando como los personajes del nacimiento viviente. Cuando seamos estrella, alumbremos con nuestros éxitos bien ganados, si parecemos paja insignificante a los ojos del mundo, sabemos cuánto vale estar pegados Dios en el pesebre, haciendo blanda su cuna, si andamos como oveja perdida, o con una pata medio rota, regresemos, porque sólo Él nos sana y ofrezcámosle nuestra lana para calentarlo. Lo importante es seguir el camino de Belén, y con la sencillez de los pastores, vestidos con la mejor sonrisa, estar dispuestos a recibir al Niño Jesús, “abrazarlo y no soltarlo nunca”, para desearle a todos una Verdadera Feliz Navidad.

Ina OP

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